Salud

En el capítulo de Derecho a la Supervivencia y Desarrollo del Análisis de Situación, se observa un aumento en la cobertura de los servicios  entre la población más vulnerable,  debido a la construcción de nuevos centros de salud, la designación de especialistas y una mejora en el suministro de medicamentos y equipamiento básico. Slide10

La tasa de mortalidad materna se ha reducido en la última década. Según la ENDESA de 2007,  la mortalidad materna registrada fue de 159 por 100.000 nacidos vivos, es decir, que entre 2002 y 2007, 340 mujeres murieron cada año al dar a luz. En 2011, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica  reportó una tasa en 106 por 100,000 nacidos vivos, es decir, 230 mujeres murieron en 2011 al dar a luz. Aunque se trata de fuentes distintas, apreciamos una reducción de de alrededor 30% en los últimos 4 años.

A pesar de los avances, en República Dominicana  siguen muriendo demasiadas mujeres por razones asociadas al parto. Se estima que el 80% de las muertes maternas se producen por la sepsis, hemorragias y abortos, muertes evitables si la atención no estuviera fragmentada, se cumplieran las guías, normas y protocolos de atención y bioseguridad; no se produjeran demoras en los servicios obstétricos de emergencia,  hubiera presencia de personal especializado en las guardias hospitalarias y si estuvieran siempre disponibles los insumos y medicamentos.

Según ENDESA 2007,  la mortalidad en la niñez menor de 5 años fue de 36 por mil nacidos vivos y la mortalidad infantil (de menores de 1 año) de 32 por mil nacidos vivos. El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica reportó en 2011 una tasa de mortalidad infantil de  27 por 1000 nacidos vivos, lo que supone que 5.866 niños y niñas se murieron ese año antes cumplir su primer año de vida y,  de ese total,  alrededor de 5.000 murieron durante el primer mes de vida, debido a que la mortalidad neonatal sigue siendo la más alta (23 por mil nacidos vivos).

La  mayoría de estas muertes neonatales están asociadas a sepsis y prematuridad, y son evitables si se garantizan la atención por parte de un personal adecuado, una eficaz gestión hospitalaria  e intervenciones de fácil aplicación pero muy eficaces como el parto limpio y el cumplimiento de normas de bioseguridad.

Lo que ha permitido la reducción de la mortalidad en la niñez ha sido un programa regular de vacunación, la reducción de la desnutrición y el aumento de la cobertura de agua potable y saneamiento, además, el aumento del uso de sales de rehidratación oral para combatir las muertes por diarrea.

La eliminación de la trasmisión materno-infantil del VIH y sífilis congénita es otro de los retos importantes que tenemos en el corto plazo. En el periodo 2007-2011 ha transmisión vertical ha experimentado una reducción de 11% a 6%, pero la meta fijada para 2015 está por debajo de un 2%.

Es preciso aumentar la cobertura en la realización de las pruebas de VIH y sífilis a todas las embarazadas, aplicar el tratamiento necesario de forma oportuna a todas las que resulten positivas y administrar las dosis de antiretroviral necesaria al recién nacido.

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